sábado, 6 de noviembre de 2010

RETRATO DEL COMETA TÓXICO

La nave 'Deep Impact' toma las fotos más detalladas del cometa 'Hartley 2', un extraño viajero espacial que dispara cianuro situado a 37 millones de kilómetros de la Tierra.

Podría ser un maní en llamas, pero es el cometa Hartley 2. La nave Deep Impact de la NASA tomó ayer las fotografías más detalladas que se conocen de esta masa alargada de hielo y roca descubierta en 1986 y que escupe potentes chorros de cianuro de hidrógeno, un gas muy tóxico.

El encuentro sucedió en torno a las tres de la tarde, hora peninsular española.

En menos de media hora, los primeros retratos del Hartley 2 ya habían viajado los 37 millones de kilómetros que separan la nave del centro de control en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de California, donde decenas de expertos las recibieron con aplausos.

GRAN ACTIVIDAD

Elegimos el Hartley 2 porque sabíamos que era más activo que otros cometas, pero estamos entusiasmados de que puedan verse los chorros de una forma tan clara", explicó ayer a este diario Lori Feaga, una de las investigadoras de la misión EPOXI, el nombre que recibe la actual campaña de Deep Impact, tras ver las primeras instantáneas.

La nave pasó ayer a unos 700 kilómetros del Hartley 2 a una velocidad de 43.000 kilómetros por hora. Las tres cámaras que lleva a bordo tomarán hasta 118.000 instantáneas del momento.

Con este encuentro, ya son siete los cometas que han sido visitados por naves humanas y la quinta vez que sus cámaras se han acercado lo suficiente como para tomar imágenes de su núcleo.

Estas lejanas imágenes en blanco y negro podrían explicar uno de los mayores misterios de la Tierra. "Nuestro objetivo más importante al estudiar un cometa es intentar saber cómo pudo generarse la vida en este planeta", explicó ayer Michael A'Hearn, investigador principal de EPOXI.

La Deep Impact salió hacia el espacio en 2005 con una misión muy diferente a la actual. Debía disparar un proyectil en el corazón helado de Tempel 1, un cometa de más de siete kilómetros de largo. Sus tres cámaras retrataron la nube de polvo que levantó el disparo, que sucedió a 133 millones de kilómetros de la Tierra.

Después del disparo, el artefacto aún tenía combustible y estaba operativo, así que la NASA cambió su rumbo para llevarlo hasta su cita de ayer.

"Las imágenes son muy espectaculares, aunque aún no sabemos qué compuestos son los que originan la belleza de la cola del cometa", explica Luisa María Lara, investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía.

Lara lleva dos semanas persiguiendo al Hartley 2 desde Tierra, usando los observatorios del Roque de los Muchachos, Sierra Nevada y Calar Alto (Almería), donde se encontraba ayer para comenzar a observar el cometa en cuanto se pusiese el sol.

Los destellos que se aprecian en la superficie del cometa, que tiene unos dos kilómetros de largo, son chorros de polvo que sale a presión cuando el hielo que hay en el corazón del cometa entra en contacto con la luz del sol y se convierte en vapor de forma muy violenta.

Cada vez que esto sucede pierde un metro de longitud, según explicó ayer A'Hearn, quien aclaró que los chorros se deben a una gran cantidad de dióxido de carbono en forma de hielo seco.

Las observaciones desde Tierra de Lara y otros astrofísicos ya habían levantado la liebre sobre la importancia del Hartley 2. No sólo apuntan a que expulsa cianuro de hidrógeno, no visible para las cámaras de la Deep Impact, sino que también contiene compuestos orgánicos como metanol, azúcares, benceno e hidrocarburos, explicó Lara.

Los datos refuerzan la teoría de que fueron los cometas los que hicieron llegar agua y compuestos orgánicos a la Tierra hace más de 4.000 millones de años.

"Estudiando los cometas podemos comprender el origen del agua y la materia orgánica de la Tierra", explica Josep Maria Trigo, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC).

Los cometas son fósiles del sistema solar. Los planetas actuales se formaron a partir de algunas de estas bolas de hielo y roca al estrellarse unas contra otras. Las que siguen libres, como el Hartley 2, contienen materiales intactos de hace 4.500 millones de años. Su estudio, con las fotos actuales de la Deep Impact, "explicará cuál era la mezcla de compuestos y las condiciones cuando se estaban formando los planetas", explicó Feaga.

La NASA confía en que los resultados sean únicos, pues, según la agencia, se trata de la primera vez que la misma sonda fotografía dos cometas con el mismo equipo.

El futuro de la nave es incierto. No tiene combustible para cambiar de órbita, pero su ordenador, sus cámaras y el resto de su equipo siguen funcionando a la perfección.

Según Feaga, laNASA está pidiendo a su equipo nuevas propuestas que extiendan la vida útil de la Deep Impact. "Si sigue en su órbita actual en torno al sol, no necesita más combustible y podría hacer observaciones del espacio durante mucho tiempo", explica.

Parte de su equipo se concentrará ahora en el próximo gran encuentro que planea la NASA. Lo hará la nave Stardust, otro artefacto reciclado que fue lanzado en 1999 para observar el cometa Wild 2 y que ha sido redirigido para acercarse ahora al Tempel 1 en febrero de 2011.

Europa contribuirá en 2014 con los datos más precisos que se han conseguido nunca sobre un cometa. Ese año, la nave Rosetta, lanzada en 2004, dejará caer sobre el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko una sonda que se agarrará a su superficie con ganchos y enviará datos sobre la composición de este cuerpo a la Tierra. "Esta misión está dotada con una instrumentación mucho más compleja que la de Deep Impact y nos dará más información que cualquier otra expedición", apunta Lara.

Fuente: Público.es

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